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11/11/2007

Días extraños

Hoy es sólo un domingo más
Rescatando vinilos ya olivados
Jugando a bucear en la melancolía
Resucito estigmas que creí sanados

Hoy es sólo un domingo más
Acompañado de palomas y hoteles
De Andrés, de Joaquín, de Carlos
Sumergido en el licor de la añoranza

Hoy es sólo un domingo más
Desesperante, lento y molesto
Que muere hiriente entre mis brazos
Mientras mastico lo perdido…

Y no lo encajo

No me acostumbro a los domingos
Cuando no son contigo
Ni me acostumbro a madrugar
Sin despertar entre tus brazos

Y éste es sólo otro domingo más
Suenan los Urquijo y me acunan
Volviendo a tiempos pretéritos
Despliego las alas de mi locura

Maldito sea este domingo
De melodías caducadas
Que perece grosero entre carcajadas
Mientras aprieto los puños…..

Y no lo encajo

No me acostumbro a los domingos
Ruidosos y solitarios van sangrando
Ni me acostumbro a este vinilo rayado
En este hotel dulce hotel de prestado

No me acostumbro a los domingos
Cuando no son contigo
Ni me acostumbro a madrugar
Sin despertar entre tus brazos

6/27/2007

Resurrección


Rómpeme la camisa y rajándome el pecho
Deja que fluyan recuerdos y sueños
Vomitando los anhelos enquistados
Supurando las heridas más profundas
Desparramando mi savia por las aceras
Hasta que hueco y etéreo olvide
Que un día existieron los cuentos
Los castillos que se construyen a besos
La podredumbre del querer a diario
Los mendrugos que nos alimentaron
Hasta que inertes mis extremidades
Broten sentimientos nuevos
Y se enreden en las pestañas
De las pupilas que quieren sin mirar

5/26/2007

Seres deleznables


Los odio. Lo siento pero los odio. Son alimañans de la noche, se engominan, se acicalan con perfumes baratos y se disfrazan con camisetitas talladitas y maneras de sedutor venido a menos, modelo Arturo Fernández. Los observo y me río de su patética existencia, de sus endémicas armas propias de eúnucos cerebrales victimas de la educación general básica española. Van armados con móviles de última generación y beben siempre todo mezclado con red bull, que se les pega al cerebro como las garrapatas a los perros vagabundos que no tienen donde caerse muertos, pero que, obviamente, atesoran más clase que los eúnucos. Cuando les miro, y les veo desplegar sus alas de buitre leonado de la estepa siento asco, se me revuelven las tripas ante tal demostración de degeneración del género humano. Me jacto, me río en su jeta y despiertan en mi mis instintos más ponzoñosos, los quiero desmenuzar con mi fina ironia, despellejar lentamente con mi sarcasmo infinito, que está a años luz de sus deleznables comentarios típicos de comadrejas. Parece que les hayan practicado una reducción de cerebro, pero a lo bestia, sin anestesia ni calmante. De todos ellos a los que más odio son a los que se ponen el cigarrillo en la oreja, merecen ser golpeados con los dos vólumenes de el Quijote al unisono, hasta que el cigarro forme parte indisoluble de su oreja sangrante. En el metro van en manada y vomitan comentarios insipidos y vulgares constantemente, entonces dejo volar mi imaginación y mi mente lúcida pero con detalles de inminente perturbación los traslada a ostias a la época de los grilletes y las cámaras de gas. Es como si los estuviera viendo, pobrecitos, agonizando ante la salida inexorable del gas a borbotones, mientras de fondo suena a volumen brutal la pseudomierda musical que escuchan los deleznables, operación triunfo, bisbal, el enano alejandrito, el jodido regueton de mierda y demás lindezas. Es entonces cuando el red bull les empieza a rebosar por las orejas y el cigarro sale despedido violentamente a veinte metros. Lamentablemente cuando se están retorciendo y sus existencias están llegando a un irreversible fin siempre llegamos a la parada de metro donde se bajan en rebaño tan graciosillos ellos.
Es por todo lo explicado que hoy no puedo evitar vomitar rabia antes estos personajillos que nos rodean cuando el sol se oculta, quizás sea injustificadamente violento, pero sinceramente me la trae al pairo, porque los odio.... LO SIENTO PERO LOS ODIO

4/28/2007

Rigor Mortis (II)




Me atrinchero en estas cuatro paredes
Y me acurruco en una esquina
Tengo las pupilas agotadas, el pulso débil
Y mi corazón que ya no quiere vestirse de domingo

Reviso mis recuerdos y te encuentro de nuevo
Mientras por las venas te voy sintiendo fuerte
Serpiente venenosa me ensucias con evocaciones
Y mi corazón viaja en patera a ninguna parte

Tiemblo de no tenerte y me abrazo a tu ausencia
Estoy sudando y me invade un tremendo escalofrío
Y se que me encontrarán sin vida, inerte
En los portales cuando amanece
En cualquier estación de metro anónima
En los bares que parapetan mi hueco esqueleto

Rígidas mis articulaciones pero ardiente mi alma
Nos diremos adiós y nos daremos un beso
Cuando los buitres acechen mi cuerpo al alba
Y este pico en desmesura cumpla su cometido
Te dedicaré a ti mi mejor sonrisa
Y el más doloroso de los rigor mortis

4/22/2007

EXODO





Tengo los bolsillos vacíos, agujereados por las termitas del alma. Sólo me queda este billete de metro hacia algún lugar, aquel lugar donde consiga temblar de nuevo al recordarte, querida madre.
Deambulo por el arcén y sorteando lamentos de indigentes me encuentro con el espejo, postrado al final de la línea. Me miro y me reconozco hueco, traslúcido. Amanece dentro de él. Existe un arco iris mágico que se funde en un abrazo con el sol. Siento sus rayos en mi piel, potentes y tranquilizadores. Pongo la mano en el vidrio que al instante noto caliente. Instintivamente la retiro y grito furioso. De repente un brazo amigo surge de dentro y me agarra por el pescuezo. Ahora ya estoy al otro lado del espejo, y el alivio me invade enterito. Las penas flojean y las piernas se fortalecen en este lugar, donde ahora sí me siento bien seguro.
Vuelo, ¡estoy volando! Doy vueltas y vueltas impulsado por la fuerza del aire que me ánima. Me paro a hablar con las nubes y me aposento sobre ellas. Aquí arriba se palpa la libertad a golpe de viento. No hay rejas ni barrotes, solo aquellos que mi mente inventa. Son mis limitaciones infinitesimales, como el número E.
Aprehendo mil colores y entre empellones huracanados me meriendo la vida por momentos, a cucharadas. Cierro los ojos y retengo en mi retina la imagen ansiada, aquella que perdurará en mi memoria para siempre. Extiendo los brazos que perpendiculares al vagón de cola se agitan vehementemente. Una gran descarga de adrenalina inyectada en sangre que me hace enloquecer de placer. Grito y mi campanilla vibra como nuca antes vibró. Una conmovedora retahíla de sonidos atronadores y enmudezco. Tras la tempestad la calma y tras el deseo el más reconfortante sosiego me inunda, hasta la pelvis y más allá. Al fondo una guitarra española con su rintintín acompaña mi caída. De palmero corazón te tengo a ti.
En esta parada siempre sube la yonkie de pelo alborotado y ojos tristes. Desde aquí arriba la observo. Consumida por los zarpazos de la vida su mirada es inocua, sin final como el túnel del tiempo en el que me sumerjo cuando te veo. Cuarenta quilos apenas, sostenidos por dos alambres temblorosos, ojeras pronunciadas y rostro enjuto. Chupada como una piruleta en la boca de un niño, débil como una esposa injustamente maltratada, como una puta sometida a su chulo. En su faz se adivinan resquicios de una belleza robada por los vestigios de un pasado digno. Hoy será distinto, porque sigues en el metro, pero el metro está dentro del espejo, y yo vuelo. Se hará lo que yo diga.
En mi bolsillo hallo pastillas, tres pastillas color azul cielo. Las lanzo hacia ti y en caída libre se convierten en grandes tesoros. La primera es el olvido. La segunda es una ilusión innombrable. La tercera un caramelo de menta. Te decides por esta última y sonríes indefinidamente con esa especie de mueca de muñeca apaleada. Las ilusiones no se comen, pequeña, ni el olvido es alimento de las almas peregrinas que deciden seguir un camino en círculo
Ahora estás flanqueando mi siniestra. Vuelas conmigo y también te invade el sosiego que antecede al calambre. Puede que estés muerta y aún no lo sepas, a lo peor yo también lo estoy.
Eres vieja y estás acunando enfermedad. Pero destilas energía, y tus mejillas están coloradas por el calor humano que se respira en un atardecer invernal, entre niños pastorcillos y vírgenes inmaculadas, te hace rejuvenecer. Ahora eres la niña de ayer. Agarras fuerte la mano de tu padre y sollozas por el ruido que emana de los raíles al paso del tren. Aprietas fuertemente el caramelo que yace en tu boca, y todo atisbo de lento saboreo se desvanece. Lo disgregas rápidamente y lo engulles en grandes trozos. Son como cristales de bohemia que se clavan en tu garganta y te parten en innumerables pedacitos de miedo. No tiene sentido llorar, pero lloras. Tampoco lo tiene la queja, pero te reencarnas en el más salvaje de los lamentos
Los fantasmas del pasado vuelven a aparecer desquiciantes. Te rodean y se ríen como hienas. Hasta que sientes reventar tus tímpanos tu vida es un infierno. Cierras los ojos tan fuerte que te pones colorada del esfuerzo. Las órbitas se desorbitan, y la nuez se torna rocosa y sollozante.
Acudo presto en tu ayuda y en picado me lanzo a levantarte del pavimento. Te abrazó cuidadosamente y empezamos el ascenso lento pero seguro. Tu rostro va tornando angelical y la pubertad y la adolescencia se suceden en pocos metros. Cuando el vagón apenas es una maqueta tu rostro se ha transformado en el de una mujer. Posteriormente la madurez y con ella las primeras arrugas, elegantes y sabias. Ahora el tren es miniatura, tu cara está sometida al encanto de las sinuosas rugosidades, y tu pelo blanco y rizado como el deshielo ondea perpetuo.
Me flanqueas a mi diestra. Te he soltado y has empezado a volar. Titubeante al principio como un bebé que da sus primeros pasos. Ya somos tres, y este viaje comienza a tener sentido.
Al alba siempre estas allí, en el segundo vagón. Te desprendes del bolso con dejadez y te postras cansada. Al otro lado de este espejo también te encuentro ajada, todo en ti es dolor. Tu pubis dolorido por el tejemaneje de la ingrata noche te recuerda que a tu edad es menester buscarse un empleo menos exigente. Pero, ¿que le vas a hacer sino sirves para nada? Eres un ave nocturna con un discurso manido. Las palabras se atascan en tu garganta y no quieren florecer. Tragas un mendrugo de pan y te las encuentras en el estómago. Muchas letras desordenadas que patean tus intestinos. Una A que no encuentra pareja de baile, una P solitaria y taciturna. Así hasta completar todo el abecedario Cuando llegues a casa las vomitarás.
Eres una puta de baja estirpe, y esa es tu condición. Tu padre se encargó de modelarte. Un ídolo de barro de tan baja calidad que se fundió rápidamente, y ahora todo el mundo lo pisotea. Nadie quiere construir nada con él, porque ahora el personal exige material de primera. Nada de baratijas.
Extraes de tu bolso ese pequeño espejo de tocador que utilizas todas las mañanas para recuperar tu dignidad robada. Se ha expandido el rimel como un cáncer por toda tu cara, has perdido un pendiente en algún empellón voraz, y las ojeras te llegan al vagón de cola. Tu redescubres otra vez muerta, cerrada por derribo. Bajas el telón de tus ojos para evadirte del mendigo que te observa sudoroso y maloliente mientras se manosea los genitales. Esta es la vida real, si quieres un cuento ya puedes ir buscando una lámpara maravillosa.
El final de trayecto te despierta. Eso y el vigilante que groseramente te recuerda que el billete de metro no da derecho a alquiler de habitación. Con los músculos aún dormidos y trastabillándote te apeas tropezando con los restos de autoestima que están esparcidos por el andén. Caes al suelo y notas como se resquebraja el espejo de tocador por el fuerte impacto que se produce. Un saco de huesos mezclado con multitud de cristales ínfimos es todo lo que queda de ti cuando el sol empieza a despuntar. Reflejada en cada uno de los trozos me observas, estoy entre el arco iris y la nube más espesa con forma de elefante. Te hago un gesto con la mano animándote a entrar. No tienes nada que perder y accedes a mi sueño como un torero sale de la plaza tras su mejor faena; por la puerta grande.
Ahora proteges mi retaguardia y más que una puta pareces una santa. Ya somos cuatro los jinetes del Apocalipsis, y este viaje se aproxima decidida e irremediablemente a su final.
Un lunes siempre será un lunes y pagaría por no tener que ver la geta del taquillero uniformado que me desprecia sin mirarme siquiera a los ojos. Pero es empresa imposible evitar lo inevitable, así que como es menester y con toda la educación que el mundo y mi madre me han inculcado me dirijo a su persona.
- Quisiera una T-Mes por favor.
- …………….. ( me arroja la T-10 como si me estuviera haciendo el favor de mi vida)
- …………… ( lanzo las monedas con el mismo desprecio que recibo por su parte)
- ……………( me facilita el cambio y vuelve a sus ocupaciones básicas)
- Muy amable, que tenga usted un buen día. ( Que utilizando la ironía es la equivalencia al peor de los deseos para el resto de su vida y las próximas quince reencarnaciones )

Introduzco la tarjeta en el aceptador y sonámbulo desciendo las escaleras que me conducen al andén que conozco palmo a palmo. Las mismas caras de siempre, dormidas y aletargadas me rodean curiosas. Maldigo esta rutina una y otra vez y el calor que se acumula en este subterráneo me confunde de tal manera que comienzo a ver putas, viejas y yonkies ajadas que se me acercan con intenciones funestas. Busco un arco iris que me salve de este ataque masivo y vislumbro el espejo al final del andén. Comienzo a correr atraído por la luz que desprende, deshaciéndome a empujones y manotazos de todo ser vivo que se interpone en mi camino. Corro y corro cada vez con mayor ímpetu y a más velocidad. Sin posibilidad de freno ni deseo de aminorar me aproximo al espejo donde me espera un gran arco iris flanqueado por enormes nubes blancas con forma de elefante.
Salto ferozmente sobre el espejo y noto una gran sensación de alivio en todos mis órganos que descansan después del sobreesfuerzo.
Ahí esta la puta, también la señora vieja y la ajada yonkie. Me flanquean en este vuelo sin rumbo ni dirección. Puro placer de los sentidos. Nos paramos y jugamos con las nubes al escondite. Contamos historias y nos reímos ajenos al mundanal ruido que acontece ahí abajo.
Mientras tanto mi madre llora desconsoladamente en el momento del levantamiento de cadáver. El espejo ha quedado totalmente destrozado y reducido a su mínima expresión. Mi padre se abraza a mi hermana que no cesa de gritar ni de dar patadas a la papelera colindante. Veo la impotencia y la rabia desde aquí arriba, pero ni siquiera eso logra perturbarme. Escucho a mi madre que no deja de insistir en lo de la jodida medicación. Que buena es.
No tengo novia pero está allí. Tampoco amigos pero también han asistido. El funeral es triste pero yo estoy contento. Mi cuerpo frío pero mi sangre caliente. Noto que todo son contradicciones y me pregunto cual es la verdad.
¿Quién es el muerto y quién el vivo?

3/18/2007

Lapsus


- Déjame entrar
- No sin su consentimiento
- Pero no puede hablar, él es tan tímido...
- Es tu corazón. Si el no lo aprueba no pasarás

Y así fue como una vez más me ganaste la partida, con un golpe bajo y certero, donde más duele. Te odio corazón en llamas.

3/11/2007

CARITA DE PENA

CARITA DE PENA
CARLOS CHAOUEN


He tratado de ser justo con quien me tiende miradas,
he invertido en la balanza del desprecio y del dolor,
han puesto precio a los enigmas que te cuento tras las barras
para defender el sol,
he paseado en horas muertas por las calles de tus caderas
sin que me viera el amor.
Todos los caminos llevan a roma,
pero pasan por tu casa.
Todos los colores suenan a broma,
pero no me da la gana.
De ser el que me pierde la cabeza
de dormir en portales de madera
de hacer caso al deseo imposible
de tener mi cuerpo en tu cielo
y los pies en la tierra, los pies en la tierra.
Prefiero un beso de muerte,
o una mirada en la vena
a un estado de cuerpo presente
y carita de pena.
Tengo huellas en los ojos de algún país vecino,
me he inventado una noria por quitarme gravedad,
he matado algunas moscas para sentirme asesino,
no por ganas de matar.
He arrancado de dos flores dos pistillos
que sin nombre han querido cohabitar.
Todos los caminos llevan a Roma,
pero pasan por tu boca
las medias naranjas tienen su historia
pero no se exprimen solas.
En la génesis de la tristeza,
no hay corazón ni condena,
que si estás me vale cualquiera
y sino me fumo cual Cristo una cruz de madera,
una cruz de madera.
Prefiero un beso de muerte,
o una mirada en la vena
a un estado de cuerpo presente y carita de pena.
De ser el que pierde la cabeza
de dormir en portales de madera
de hacer caso al deseo imposible
de tener mi cuerpo en tu cielo
y los pies en la tierra, los pies en la tierra.
En la génesis de la tristeza,
no hay corazón ni condena
que si estás, me vale cualquiera,
y sino me fumo cual Cristo una cruz de madera, una cruz de madera.
Prefiero un beso de muerte,
o una mirada en la vena
a un estado de cuerpo presente y carita de pena.


IN-SU-PE-RA-BLE

No sabes cuánto te he querido

No sabes cuánto te he querido
Paco Bello


No sabes cuánto te he querido,
olvidarte es saber que no hay forma,
ahora tengo que aprender a desnombrarte,
con los ojos más que con la boca.
Sigues siendo la dueña del gigante
que se esconde en mi silencio
Has cambiado mi forma de mirar,
has cambiado el sentido de las calles
Caminar sin ti, no es del todo andar
has llenado los semáforos de sangre,
No me morire, pero ya verás,
como no sabré esquivar los vientos que te nombran
No me cansaré, de pensar que estás,
a mi lado pero no como una sombra.
Y no sabes, que aún cocino para ti,
y no sabes, que dibujo tu perfil con las frases,
que hace tiempo te escribí.
Con las frases, que ahora estallan junto a mi
Y no sabes, que no debes sonreir,
no me abraces, que no sabré salir de los besos,
que de pronto no me das,
de este fuego que me alumbra,
cuando no estás
Has cambiado mi forma de mirar,
has cambiado el sentido de las calles
Caminar sin ti, no es del todo andar
has llenado los semáforos de sangre,
No me morire, pero ya verás,
como no sabré esquivar los vientos que te nombran
No me cansaré, de pensar
que estás, a mi lado pero no como una sombra

Mayo de 2002

Eran las fiestas de su barrio Mayo del 2002,
noches como esas se merecen su canción. -
"¿Tienes un cigarro?" -
"¿Que me das a cambio?,y se pide por favor" -
"Yo te doy el mundo a largo plazo. Y a corto un trago de ron”
Y entonces se rió, se rió…
Después de mil copas y mil historias,
vimos parque sur desde la noria,
los coches de choque volaban por el cielo,
su pelo era un castillo flotando,
y el viento, empujando los barcos pirata
fue llevándose la madrugada
y en un 206 recibimos con honores la mañana.
Escribimos la historia en el vaho de las ventanas,
el condón de mi cartera se durmió en su falda
Así acabó lo que empezaba y yo...
Descubrí, que vivir es ganarle batallas a la soledad.
Esta canción no habla de amor,
ella estaba tan sola como yo,
ella estaba tan sola como yo, tan sola como yo…
Después de dos años ayer en su barrio de nuevo me la encontré.
Iba de la mano de un tío, y mi novia me preguntó
-"¿esa quien es?” -
"La verdad no recuerdo la conozco pero ya no se de qué.
Vámonos a casa". Tú estabas cansada
-"y mira ya la hora que es… las 5 menos diez, menos diez…"
Esa noche en la cama dormí tan despierto,
soñando que algunos momentos
son historias de un día
con destino a la melancolía,
historias que acaban en simples recuerdos.
Aunque os juro que aquello no lo cambio por lo que ahora tengo.
Pero os voy a contar un secreto,
las dos se merecían esta canción una por una noche,
otra por un millón
Así acabó lo que empezaba y yo...
Descubrí, que vivir es ganarle batallas a la soledad.
Esta canción no habla de amor,
ella estaba tan sola como yo,
ella estaba tan sola como yo, tan sola que...
Descubrí, que vivir es ganarle batallas a la soledad.
Esta canción si habla de amor,
ellas estaban tan sola como yo,
ellas estaban tan sola como yo, tan sola que...
Eran las fiestas de su barrio, Mayo del 2002.
Noches como esas se merecen su canción



Es hermosa.......

Instrucciones para salvar el odio eternamente


Instrucciones para salvar el odio eternamente


Si ella se va no la perdones.
Si te deja cultiva bien tu odio.
Nunca seas generoso en olvido, si ella se va.
Si te deja no digas adiós
o "Qué vamos a hacerle",
no pidas perdón.
No repases vuestras fotos y,
mirándole a los ojos,
regálale eterno tu odio.
Si ella se va no trates nunca de entenderla.
Maldice sus pasos.
Nunca creas sus despedidas,
sus promesas, su explicación.
Y provoca llanto y dolor,
que queme su conciencia como el sol,
que el adiós le corte como una cuchilla.
No te confundas, ella es la asesina.
Porque cuando ella se va alguien la esperará en la esquina.
En otros brazos reirá con otras mentiras, dirá
"Te amo, cuanto tiempo te he estado esperando".
Y te olvidará, todo habrá muerto,
y aquel otoño nunca habrá sido vuestro.
Para qué mentir, que ella se lleve,
aunque dure poco, tu odio para siempre.




No se si es de Ismael Serrano, la leí y me hizo pensar en el inevitable rencor que surge de todos nosotros cuando las cosas no continúan siendo lo que fueron. Quizás esta canción exagere ese sentimiento de odio forzoso, pero no voy a negar que al menos sea discutible que posea algo de razón.

3/08/2007

No va más


Eran los últimos 500 pesos de los que disponía y estaba decidido a jugárselos al siete rojo. El azar le había dejado de lado súbita y cruelmente, las mujeres ya le defenestraron hace tiempo. Aproximó la copa de Chivas a su boca y se mojó los labios, advirtiendo como una gélida gota de sudor se deslizaba por la frente hasta suicidarse en su mejilla, enrojecida por el calor y el exceso de alcohol. Mientras tanto el indígena crupier anunciaba con la mano alzada que los jugadores debían darse prisa en apostar. El tejano tahúr acercó su mano temblorosa al siete rojo y colocó las últimas fichas que sangraron de su raído bolsillo izquierdo en el tapiz. La suerte estaba echada una vez más.
El crupier exclamó “no va más” y la ruleta comenzó a girar impetuosa. Mientras ésta volteaba los ojos huecos del tahúr recordaron a Raissa como un fugaz relámpago en su mente, inmortalizó los amaneceres legañosos abrazados y los atardeceres fogosos fundidos, cuando el sol caía y su rojez parecía indicar el inicio de la lascivia.
La ruleta fue disminuyendo en velocidad de forma progresiva, mientras el tahúr, latente y extasiado, perseguía la bolita con la mirada. Finalmente ésta frenó y tras varios amagos y devaneos juguetones la pelotita fue a caer en el número siete. El tahúr suspiró aliviado y se desanudó la corbata opresora mientras apuraba el último suspiro del whiskie, ya sin hielo. Ipso facto sus rodillas dejaron de temblar caprichosas y su corazón dejó de protestar por el sobreesfuerzo realizado en decretazo. Por una vez la suerte estaba de su lado.
Fue entonces fue cuando el crupier vociferó “siete rojo, gana la banca” y nuestro compungido tahúr comprendió que esos atardeceres con Raissa no eran tan endiabladamente rojos ni los amaneceres tan extremadamente azules. Y es que en ocasiones la buena suerte y el daltonismo no son compatibles, y la imaginación desbordante, casi siempre tan útil, puntualmente también nos juega malas pasadas.

3/04/2007

La zanahoria del burro



El despertador cumplió su función y súbitamente note que mis músculos respondían como nunca antes lo habían hecho a las siete de la mañana. Mis ojos despoblados de legañas y mi lengua carente de esa sensación desagradable parecida a comerse una alfombra a pedacitos me hicieron dudar de que realmente fuera esa hora. Me levanté como un resorte y lúcido como estaba me di una ducha fría, no con la finalidad de desentumecer sino con la de reconfortar y regocijar el alma. No entraba nada de frío por el ventanal ni el vaho se había acumulado en el habitáculo, y recordando lo fastidioso de peinarse con el espejo empañado sonreí encantado. Ipso facto me vestí con ímpetu y admiré lo bien que le quedaba a mi talladito cuerpecito esos pantalones de lino planchados a conciencia, para posteriormente zambullirme en la que hasta aquel día había sido una cruenta lucha con mi cabellera, repleta de remolinos y más enmarañada que la Ronda de Dalt en los días de partido. El cepillo atravesó nítidamente por el pelo y las puntas antaño abiertas parecían renacer con la firmeza y el resplandor del Ave Fénix.
La cafetera me advirtió que el tiempo de vanagloriarse había terminado y me dispuse a saborear el néctar descubriendo que por un día su temperatura era la adecuada para no dejar estigmas en mi garganta ni martirizar mis labios.
En la calle la climatología era la perfecta y una brisa reconfortante me produjo un escalofrío similar al que se produce en el momento del orgasmo, cuando los dos cuerpos se estremecen a la par tensándose los músculos jadeantes. El coche arrancó a la primera y la puerta del garaje no se hizo de rogar como era norma habitual, amén del dichoso mando a distancia adquirido en la tienda oriental de la esquina colindante a mi casa. Los semáforos en verde y los conductores permisivos y obedientes al código de circulación me trasladaban a un mundo irreal y onírico, donde los peatones cruzaban por los pasos de cebra y las motocicletas no serpenteaban entre los vehículos como los borrachos a las cinco de la mañana. La autopista, sorprendentemente sin las habituales retenciones, me condujo a mi lugar de trabajo sin tener que utilizar las marchas cortas, mientras que la aguja del depósito de la gasolina se mantenía erecta señalando el punto más álgido de la rueda circuncidante
Ya en la empresa saludé a todo el mundo con gran efusividad y no con la desgana que en mi era habitual, dirigiéndome a la oficina sin arrastrar los píes por el pavimento ni con los ojos más pegados que un carterista cuando se arrima a su víctima en la hora punta del metro. A su llegada el jefe me saludó con un “buenos días” sincero y me preguntó complacido por el fin de semana. No dando crédito lo que estaban viendo mis ojos me pellizqué y note que mi piel no sufría las afrentas físicas, golpeando entonces con insistencia mi cabeza contra la pared mas próxima, comprobando impertérrito que no brotaba sangre ni emergía chichón alguno.
Pasaron las horas de manera placentera, y hasta el menú del día del restaurante colindante que habitualmente me parecía nefasto me supo a manjar de Dioses. La jornada laboral, liviana y dócil, pronto llego a su fin.
Cuando llegué a casa tú estabas esperándome y me recibiste con un cálido beso que me estremeció de la cabeza a los pies. Sólo entonces supe en que medida mi felicidad depende de un beso, en igual proporción que el burro depende de la zanahoria que nunca logra alcanzar.
Y es que todo es un simulacro, formas de pasar el rato.

2/06/2007

SUSPENDIDO EN LA IRONIA



Pasaste a mi lado

Temblamos un segundo

Y un beso etéreo

Nos unió infinitesimalmente

Nos rozamos y supimos

Que el mundo no es redondo

Ni los polos son extremos

Que los amores prohíbidos

Son los cuchillos que al alba

Despedazan dos corazones

Pasaste a mi lado

Temblamos un segundo

Y una mirada fugaz

Me devolvió mi vida

Pasando frío

Buscándote cada noche

Para abandonarte a la mañana

Pasaste a mi lado

Noté que el sol me abrigaba

Que los sueños son más sueños

Y la iulisión seguía viva

Cuando temblé un segundo

Con un beso, una mirada

Etéreo pero real

Ardiente en el frío invierno

Suspendido en la ironía

De un amor distraido

Esperando a que tu pases

Y que tiembles conmigo


ECHM

2/04/2007

MI COCO


Como una ventana que al cerrar
no ilumina el punto que ha dejado entre tinieblas
Una sombra entre las piedras
así se ha quedado sin razón
nadie le ha explicado que no existe explicación
y tiene tantas dudas
Y cómo le podría yo explicar
que la pena dura tanto
como quieras tú seguir llorando
y aunque tú revises tu interior
siempre queda algo que
te dice que esto es para largo
Aunque no lo tengas claro y quieras escapar
mi coco me dice que hoy
mi vida entera pasará
ante mis ojos
y pediré perdón
Con la razón estudiaría
un libro abierto es hoy
mi corazón
Mi alma entera te daría
si hoy tuviera garantías
de que soy yo
a quien tú esperas
Como una mentira se perdió
no esperó a que se callaran
los rumores que decían que él
no iba a volver
No se olvidó
ni tampoco repitió
sus errores se perdieron
como el amor
Y aunque nunca tuvo claro
si había sido bueno o malo
Cómo iba a recuperar
El tiempo que se va
nunca volverá
aunque tú te empeñes
Aunque no lo tengas claro y quieras escapar


"Mi coco"

Los Piratas


Pocas veces se han creado canciones que inviten al dolor y a la alegría a la vez, a la nostalgía y a la esperanza de un futuro mejor.

Una obra de arte de principio a fin, los pelos como escárpias.

Dedicada a ti

2/03/2007

Que tengas dulces sueños.


Saturnino se dormía en todos los sitios y circunstancias habidas y por haber. En el metro, en las entrevistas de trabajo, en las reuniones de vecinos, en las citas amorosas, en las cenas románticas y mirando las obras del nuevo ambulatorio. El medico le dijo que padecía narcolepsia, que no tenía remedio ni antídoto posible y que lo mejor que podía hacer era empezar a asumirlo.
A Saturnino le había dejado plantado su novia en el altar el día de su boda, mientras el roncaba plácidamente el cura disertaba y los invitados reían incontinentemente. Ofelia, ofendidísima, le arrojó el ramo a la cara y entre lágrimas saladas y hartamente disgustada abandonó la iglesia bajo la atenta mirada de su padre, que orgulloso la aplaudía con fiereza por tan valerosa iniciativa.
Y así fue como pasó su vida Saturnino., sin nada que ofrecer a sus semejantes más que una cabezada tras otra, hasta que como todo lo que tiene que terminar también la vida se le escapó de las manos. Fue una fría tarde de febrero, los perros aullaban presagiando una desgracia y Saturnino esperaba el autobús para volver de su recién estrenado trabajo de sexador de pollos, cuando le invadió un insufrible sopor, y así mismo, en posición vertical y pasando del infierno acústico de la ciudad, cayó en la que iba a ser su última cabezadita. Un trailer que transportaba pienso animal dio buena cuenta del pobre Satur, que ahora está soñando en otros paisajes, un sueño preciado eternamente que el se empeñó en adelantar sobremanera.
Y en su féretro hizo inscribir un epitafio donde rezara lo siguiente:

“POR SI NO ME DESPIERTO QUE SEPAN QUE ME HE DEJADO EL GAS ABIERTO"

1/29/2007

Epitafio


Si no fuera así no tendría sentido prometer

La luna, las estrellas, o un pedacito de cielo

Estoy demasiado cerca de ti para pedirte una tregua

No puedo izar la bandera blanca, no puedo....

Por eso déjame ir, mañana volveré

A intentar quererte más y mejor

A rasgar mis vestiduras

A derrotar este epitafio

Que ahora arranca mis lágrimas

1/21/2007

El insípido sabor de los domingos


Me levanto y es domingo, y aunque me duche sigue siendo domingo, otro insipido domingo más pensando en ti. Tengo las constantes vitales por los subsuelos y el corazón amenza continuamente con pararse, máldito trasto inútil!. Puede que lo consiga colocar en el rastro a algún skin head con reciente ataque cognoscitivo.

Duele este domingo en casa, arrástrando los píes por las estancias sigo pensando en ti, en lo que andarás haciendo a estas horas , en lo complicado que es moverse por estas arenas movedizas sin escafandra ni aletas de buzo. Quiero escapar de la rutina pero mi cerebro no emite descargas eléctricas, no tengo fuerzas para escupir la desidia, no tengo huevos para quitarme de encima este insipido sabor a derrota puntual y quizás necesaria para poder llegar a entenderte, para poder llegar a amarte en todos lo sentidos.

Creo que me ire a la cama otra vez, no tiene sentido escribir de corrido esta retaila de despropósitos que solo retroalimentan a este domingo incóloro, inerte y poco frío, un domingo insípido más que no pasara a los anales de la história, salvo por haberme vuelto a ganar otra batalla. Quién ganará la guerra?........eso será otra historia.

1/17/2007

El 67



Esa
mañana el despertador no sonó, ni el 67 esperó a que mis huesos aletargados cayeran como el plomo en uno de sus maltrechos asientos. Esa mañana ni siquiera noté la ausencia que dejaste en mi lecho cuando te fuiste,sin hacer ruido, con los botines de tacón alto en la mano para no despertarme. No fui a trabajar, no me llamó el jefe, ni nadie me echó de menos mientras me recluía en esta jaula de camas desechas, de paredes desnudas y vino tinto.
Soy un amasijo de carne con corazón que gira y gira buscando tu afecto, razonando sentimientos día y noche, inventando metas cubiertas de caricias, lamiendo miradas, dibujando olores, masajeando dolores fatuos.
Es un miércoles como otro viernes cualquiera, nadie me echa de menos ni de más, soy ave de paso para el 67, ave de paso en la vida de las buenas personas, de los corazones incandescentes que buscan confortables refugios donde reinventarse a diario.
Como un gato gris que maúlla por los tejados, y que lame heridas ajenas, abandonando las propias a la deriva en un mar frío y rizado.
Pero sé que habrá un día en el cual me tocará conducir un 67 cualquiera, hacer el mismo recorrido jornada tras jornada, con la misma clientela y los mismos baches en la carretera, mas, hasta entonces, prefiero seguir a tu lado mientras me aguanten los huesos y no me estalle el alma. Mientras la ilusión le gane la partida a un desenlace que no por inevitable deja de ser menos temido.

1/08/2007

Amor se llama el juego...




Hace demasiados meses

que mis payasadas no provocan tus

ganas de reir.

no es que ya no me intereses

pero el tiempo de los besos y el sudor

es la hora de dormir.

duele verte removiendo

la cajita de cenizas que el placer

tras de si dejo.

mal y tarde estoy cumpliendo

la palabra que te di cuando jure

escribirte una cancion.

un dios triste y envidioso

nos castigo

por trepar juntos al arbol

y atracarnos con la flor de la pasion

por probar aquel sabor.

el agua apaga el fuegoy al ardor los años,

amor se llama el juego

en el que un par de ciegos

juegan a hacerse daño.

y cada vez peory cada vez mas rotos

y cada vez mas tuy cada vez mas yo

sin rastro de nosotros.

ni inocentes ni culpables

corazones que desbroza el temporal,

carnes de cañon.

no soy yo, ni tu, ni nadie,

son los dedos miserables que le dan

cuerda a mi reloj.

y no hay lagrimas

que valgan para volver

a meternos en el coche

donde aquella noche en pleno carnaval

te empece a desnudar.

el agua apaga el fuego

y al ardor los años,

amor se llama el juego

en el que un par de ciegos

juegan a hacerse daño.

y cada vez peor

y cada vez mas rotos

y cada vez mas tu

y cada vez mas yo

sin rastro de nosotros.


Título: Amor se llama el juego

Año: 1992

Letra: Joaquín Sabina

Música: Joaquín Sabina

Disco: Física y Química (1992)



Para mi, hoy por hoy, la canción más bonita del maestro, y por ende de la banda sonora de mi vida.