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10/15/2009

Darwin tenía razón....


Suele pasar que cuando más cerca me encuentro del misticismo recibo una bofetada de realidad “darwiana” que hace que descienda de sopetón a la cruda realidad. Maldita sea la hora en la que decidí relacionarme con seres involucionados, cachos de carne con ojos que retan a diario mi inagotable paciencia, insultando mi inteligencia, que aunque relativa, aún sabe distinguir entre los seres humanos y aquellos cuya fisionomía solo es una apariencia humana engañosa de aquello que nunca debió dejar de andar a cuatro patas.

Si amigos, lamento comunicaros que hoy debo volver de nuevo a la carga con la conocida teoría de las especies, esa que hace que existan sustanciales diferencias entre nosotros aproximándonos sin embargo a esos entrañables y peludos antecesores mitológicos, los PRIMATES. Cuanta razón tenía Darwin cuando enunció la teoría de la especies, cuantos orangutanes, gorilas, monos, beduinos , chimpancés etc... conviven con nosotros y nos regalan a diario su sabiduría en forma de graznidos, alaridos, gestos simiescos, alardes de un humor antropológico nacido de esa pequeña y deforme masa cerebral que poseen debajo del cartón, la cual se volatiliza sin remedio en el crucial momento en que se empeñan en respirar e intentar decir algo inteligente al unísono. Señores prehomínidos, dejen de gruñir indiscriminadamente y permítanme que les de un consejo nacido desde la más profunda y humilde intención de evitarles ridículos innecesarios. Por favor, dedíquense a respirar y a mantener el equilibrio, como mucho procreen e insulten cuando vean los partidos de fútbol por la televisión cerveza en mano, pero por favor no intenten ir de graciosos innecesariamente, no se ofusquen cuando no sean el centro de atención, no alardeen de cosas banales e inútiles, interésense por la buena lectura (y no me refiero al sport ni al marca), y sobretodo asuman su condición de eslabón perdido. No se preocupen, no vamos a hacer sangre de ello, ni siquiera se lo vamos a tener en cuenta.

Exhalo bocanadas de indignación, y aunque vomite palabras que me acercan a vosotros siempre existirá una insalvable diferencia de base. Y si os cabreáis, e incluso si os llegáis a poner violentos, no os preocupéis, bajad prestos del árbol que os tengo reservada una ración doble de cacahuetes gigantes y un cd recopilatorio de David Bisbal. Combinación ideal para domesticar a las fieras más atroces, para calmar a los pseudo-cerebros más raquíticamente básicos.

Veis, yo que andaba tan feliz jugueteando con la física cuántica, buceando en aguas calmosas, disfrutando de la mística y reencarnándome en mariposa mutante ahora me veo abocado a torear con ideales ya olvidados. Lástima de saliva gastada, de palabras sangrantes que no llegan a consolarme. Creo que casi mejor me subo a un árbol y comparto con vosotros el maní mientras mantenemos entrañables prácticas onanísticas grupales.