Páginas vistas en total

12/29/2010

Haiku (de olas y naufragios)



Tu mirada es eterna en mi naufragio
De fieras olas que rompen en la sien
Nacido y extinto, renazco con el alba
Perdido y encontrado, libre y cautivo
Semilla de una pena que no deja de crecer

12/08/2010

Caída y Redención


Si mueres y resucitas
No te apures en burlarme
Haz tus maletas, paciente
Y espérame en cualquier bar

Ya no escuecen las heridas
Si nunca existió un combate
Todo es una entelequia
Un decir por no callar

No me entiendas
No me niegues
No susurres
Nuestro amor

Solo baila
En este charco
Solo abraza
A un perdedor

Solo nada
En este cielo
Solo sostén
El timón

Si perdiste tu fortuna
En ruletas denostadas
Cambia de juego, valiente
Par y rojo es tu color

Ya no empañan tus lamentos
No hay más versos en tu honor
Pierde el norte, escupe al cielo
Di otra letra, otra canción

No me escuches
No te escapes
No entremezcles
La razón

Solo corre
En este incendio
Solo rapta
Un corazón

Solo esquiva
En este ruedo
Solo empeña
Tu dolor

Solo baila
En este charco
Solo abraza
A un perdedor

9/05/2010

LA VALENTIA DE MI COBARDIA


Es una sensación que me persigue desde que nací. Siempre cuando quiero decirte algo importante y nacido de un profundo sentimiento, nos cruzamos las miradas y retiro la mía asustado, me tiemblan las piernas y se me acongoja el corazón.

Lo he llamado la valentía de mi cobardía y actúa siempre en situaciones comprometidas, cuando deseo expresar lo que estoy empezando a sentir o simplemente cuando me invaden unas incontrolables ganas de besarte......

Odio la valentía de mi cobardía, pero no sé como desprenderme de ella. Me limita y me consume. Me corroe como la coca cola corroe mis entrañas.

Y es este un domingo extraño en el que, peleado con el mundo, me cuesta horrores conseguir que las yemas de los dedos impacten contra el teclado cosas coherentes y positivas. Me carcome la rabia al pensar que la valentía de mi cobardía ha vuelto a ganarme la partida por enésima vez, y me arden las entrañas cuando pienso en lo que pudo haber sido y no fue en innumerables ocasiones de mi existencia. Tremendo miedo al rechazo.

Nada más que añadir, solo quería vomitar mi frustración

8/26/2010

AGUA Y HORIZONTE


Cuando Julia se despertó de madrugada notó la amarga ausencia que Nicolás había dejado en su cama. En su lugar encontró una nota en la que decía “adiós, que tengas suerte…….ah, y que era broma aquello de hasta la muerte”.
Julia, confundida y aletargada, se incorporó en el lecho conyugal, y lágrimas de desconsuelo empezaron a brotar de sus hermosos ojos color miel. Los últimos cinco años de su vida se sucedieron en su retina en apenas cinco segundos, como una versión cinematográfica de un best seller mal interpretada y pésimamente dirigida.

Después de la frustración más delirante llegó el vacío más atroz, el desahucio anímico y la desazón hiriente. Julia pasó días, quizás semanas o meses, postrada en la cama de la habitación, reteniendo y absorbiendo todos los perfumes que Nicolás había dejado como único alimento. Como único equipaje tenía su recuerdo.

Y sucedió que una mañana le despertó súbitamente el violento repiqueteo de la lluvia sobre la uralita que protegía las plantas que Julia cuidaba con tanto cariño en el pequeño balcón de la habitación. Decidió asomarse por primera vez en semanas, ya que el estruendo que organizaba el agua al chocar contra la protección era casi insoportable, y empezó a temer que la uralita cediera inevitablemente con consecuencias funestas.

Se asomó al balcón de su ático, y entre sus propios sollozos y la fuerte lluvia que apenas dejaba entrever sombras, creyó ver la figura de Nicolás en el portal. Supo entonces que aquello iba a ser demasiado duro, que no podría soportar el día a día en las calles, la cruel rutina que ofrece el tic tac del reloj que mide el paso del tiempo en el desamor, las noches sin dormir y los recuerdos dañinos en su sien, minuto a minuto, beso a beso. El horizonte sería el aliado perfecto para acabar con todo, horizonte que apenas dejaba atisbar el manto de agua

Cuando la ambulancia llegó ya era demasiado tarde. El médico solo pudo certificar la muerte por politraumatismo craneal y múltiples fracturas.

Oficialmente esa fue su muerte, nunca nadie sabrá que realmente fue una inmensa pena quién la mató.

6/13/2010

AUSENCIAS.......


Te quiero, porque aún eres desconocida, porque te veo y me acelero como un niño en un parque de atracciones. Te quiero porque juego a imaginarme vidas contigo, porque tu ausencia me motiva y porque me siento desbordado y pueril cuando te acercas.

Y aún no lo sabes pero tu también me quieres, y es un devenir de esperanzas e ilusiones lo que me embarga cuando pasas a mi vera y te redescubro en un gesto, en una mirada, en un sinfín de olores y fragancias que me embelesan.

Amiga desconocida que paseas por la playa, que lees un libro en un parque, que anocheces observando las estrellas, que ríes en una cafetería mientras calientas tus manos rodeando de una taza de café. No te encuentro pero te conozco demasiado, te anhelo, te deseo, te espero, te necesito, te quiero exasperadamente.

5/22/2010

LO NUESTRO


Lo nuestro es el devaneo
Manchar nuestra dignidad
Gritarnos que nos queremos
De espalda a la realidad

Lo nuestro es como aquel río
Que busca el camino al mar
Un sinsentido que embriaga
Un gran punto sin final

Dos caminos sin destino
Un caballo sin domar
La potente luz del faro
Que ha dejado de alumbrar

Lo nuestro es una partida
Y tengo escondido un “as”
Una puerta sin salida
Y una mirada al compás

Lo nuestro es un desatino
Un retrato inacabado
De pincel grueso y sibilino
La esperanza de un tarado

Es amor a quemarropa
Es tremenda ofuscación
No querer siendo querido
No sentir ni compasión

Lo nuestro es un desvarío
Un mancha de alquitrán
Escalar una montaña
Para volverla a bajar

Lo nuestro es el patetismo
Es una pura invención
Un rato de magnetismo…
Cien vidas de redención

5/02/2010

CENIZAS


Mientras la vida pasa aceleradamente los ciclos se suceden y la felicidad nunca es completa. Últimamente hay demasiadas mañanas que me despierto vacío, incomprendiendo todo lo que funciona alrededor mío. Esta sensación siempre me ha perseguido a lo largo de la vida, nunca he entendido bien las prisas, las responsabilidades, las ambiciones, la incomprensión, el rencor, etc………..Y ahora que me estoy haciendo “mayor”, que no “maduro”, me doy cuenta como los problemas te acaban acuciando por mucho que intentes resguardarte de ellos. Es un tanto deprimente pensar como se va perdiendo la ingenuidad y como se van desvaneciendo las ilusiones que un día me mantuvieron en píe, y paradójicamente es absurdo vivir sin ilusiones, bajo un manto de sopapos de realidad.

Por otro lado están los recuerdos, que son las fotografías de los bocados de felicidad que almacena el subconsciente, aquellos momentos que son significativos de algo que te hizo estremecer. No tiene que ver con un gran viaje, ni con una estancia en el hotel más lujoso de Katmandu. Es algo más etéreo, son escalofríos del alma que permanecen perpetuos en algún rincón de tu cerebro, en lo más profundos de tus entrañas. Ellos en ocasiones me alivian, pero en otros me carcomen, me roen, me provocan infelicidad.

Los recuerdos y los problemas, dualidad jodida, jodida dualidad.

Y puede que solo sea un vano presentimiento nacido de un domingo pesimista y bajo los efectos de un incipiente y molesto resfriado, pero disculpen mi tristeza si alguna de estas noches no me apetece ponerme el disfraz de payaso, si se funde la pintura que tantos días fue sonrisa y los párpados no aguantan el peso de las lágrimas. Como me dijeron hace mucho tiempo, en ocasiones es necesario retozar en las profundidades ponzoñosas para luego resurgir con más fuerza, como el Ave Fénix. Ustedes, ya saben quienes son, han hecho que haga de la espontaneidad mi forma de vida, y son el farol que ilumina mi camino, y por ello les estaré eternamente agradecido. Pero las sombras son también parte de este camino y como tal hay que aceptarlas y abrazarlas. Lo que no mata te hace más fuerte y ya saben que bicho malo nunca muere, siempre quedan las cenizas.

3/21/2010

Sin retorno.


La noche había transcurrido tal como lo había planeado. Una noche perfecta que redondeaba una trayectoria perfecta.

Encendí un pitillo y la observé mientras dormía. Fue en ese preciso instante cuando asumí que jamás la volvería a ver. Me resistía a creerlo, y mientas mis dedos paseaban traviesos por sus sinuosas curvas, una lágrima estalló en la sábana y se desvaneció en su inmensidad.

Me incorporé y noté la inconsistencia de mis extremidades inferiores; los primero rayos del sol invitaban a asomarse al ventanal y eso hice. Inspiré una última calada y esputé un ápice de mi maltrecho corazón, mientras una persistente brisa estival acomodaba mi pelo.

Su respiración se hacía cada vez más rápida y entrecortada, aquello estaba empezando a causar efecto. O quizás solo estaba soñando, inmersa en una pesadilla de la que ya nunca despertaría.

No quería ser un incomodo moscardón en su existencia ni una válvula de escapatoria de sus problemas vitales, pero, ¡joder! tampoco podía dejar de quererla, no podía cerrar los ojos y resetear cinco años de mi existencia. Ella nunca le dejaría, sentía demasiada pena por él y siempre sería cobardemente misericorde.

Trague saliva y me incliné hacia delante, dejando reposar todo el peso de mi cuerpo en el tronco. La miré de soslayo y retuve en la retina una última y perfecta fotografía de su rostro y de su cuerpo. Sabía perfectamente que era un indecoroso final pero también sabía fehacientemente que ella tampoco despertaría para contemplarlo, no saborearía las mieles de la decepción y la rabia. El vino que horas antes la embriagó y la hizo caer rendida en mis brazos fue cómplice y verdugo de nuestro epitafio final.

3/14/2010

LETARGO


Pastos de la inconsciencia del devenir de los días
Y atrincherados en la hambruna monocorde de los relojes
Imaginamos magnas relevaciones y sueños imposibles
¿Qué hacemos mientras sino compartir las migajas?
¿Quién sacudirá el saquito de nuestra cobardía?

Inalterables nuestros cuerpos volteando gravedades
Asidos temblorosos a una realidad impertérrita
Gélidos e impasibles inventores de utopías somos
¿Qué haremos cuando nos cansemos de mirar nuestro ombligo?
¿Quién será verdugo de nuestro narcisismo exacerbado?

Es peor la inalterabilidad de los hechos que la frustración de la valentía
Es el más vil de los fracasos fenecer en vida
Sabe mejor la victoria cuando es sufrida
Por lo que tiene de gloriosa, por lo que tiene de vivida