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10/23/2004

Truco


La mujer, entre acrobacias, intentó alcanzar la estufa de gas butano. Estaba demasiado lejos. El reuma le tenía triturada la espalda y no lo logró. Con el teléfono en su regazo marcó el número de la policía y relató la historia. Dio la alerta, tosió hasta arrugar sus pulmones y lloró con lágrimas de vieja. Un pinchazo en el dedo gordo del pie le indicó que había estado demasiado tiempo intentando lo imposible. Sintió cómo se extendió por la pierna hasta explotar en su rodilla. De allí hasta el corazón como nada, y del corazón a la boca y a la lengua negra, de persona que ha vivido demasiado.
-La estufa… –lloraba la vieja.
Volvió a marcar el número de la policía. Y pese a que le respondieron “Funeraria Rosita, dígame” ella se empecinó y relató desde el principio de todo la urgencia, hasta que se quedó sin voz y tuvo que respirar pesadamente, haciendo ininteligibles las palabras. Colgaron y ella no tuvo ya más nervio para seguir marcando números. Abandonada a la suerte, de repente escuchó algo detrás de la puerta de la habitación. Un hombre calvo giró el pomo y pasó, su hijo. Ella advirtió cómo se sorprendió al verla así, encogida, con el auricular del teléfono sobre la falda, llorando.
El hombre refunfuñó y fue hasta la estufa de gas, cogió de encima el libro de Corín Tellado y se lo acercó resignado.
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IHB

1 comentario:

Anónimo dijo...

El paso del tiempo al gual que nos va clavando su aguijón, inyectandonos el veneno a pequeñas dosis, tiene la asombrosa capacidad de hacerlo sin que nos enteremos de que esta actuando sobre nosotros. Igual que los peores enemigos que podemos tener en la vida, aquellos que te escupen cuando estás de espalda,aquellos que te apalizan mientras duermes.
Es poética cruel concebir que haya personas que puedan vivir demasiado tiempo, otras sin embargo nos abandonan demasiado temprano. También, y en contraprestación, existen aquellos que jamás debieran haber nacido.
Me he quedado embelesado pensando en este " vivir demasiado". Pensando en si la persona que vive demasiado se da cuenta de su condición. Si los achaques reumáticos, la artrosis, los dolores musculares, la vista cansada, la sordera, y hasta el alzheimer solo son la excusa para irnos de este mundo; como lo pudiera ser morir atrangantado por la cabeza de una gamba. ¿ O esto quizás sería la crónica de una muerte no anunciada?.
En la más cruel de las resacas dominicales percibo los musculos tullidos y el rostro rígido y seco como una hamburguesa del Mc Donalds. Entonces me pregunto si quizás esto sea el principio del final. Si yo también voy a ser tan gilipollas para vivir demasiado tiempo.

ECHM