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5/02/2010

CENIZAS


Mientras la vida pasa aceleradamente los ciclos se suceden y la felicidad nunca es completa. Últimamente hay demasiadas mañanas que me despierto vacío, incomprendiendo todo lo que funciona alrededor mío. Esta sensación siempre me ha perseguido a lo largo de la vida, nunca he entendido bien las prisas, las responsabilidades, las ambiciones, la incomprensión, el rencor, etc………..Y ahora que me estoy haciendo “mayor”, que no “maduro”, me doy cuenta como los problemas te acaban acuciando por mucho que intentes resguardarte de ellos. Es un tanto deprimente pensar como se va perdiendo la ingenuidad y como se van desvaneciendo las ilusiones que un día me mantuvieron en píe, y paradójicamente es absurdo vivir sin ilusiones, bajo un manto de sopapos de realidad.

Por otro lado están los recuerdos, que son las fotografías de los bocados de felicidad que almacena el subconsciente, aquellos momentos que son significativos de algo que te hizo estremecer. No tiene que ver con un gran viaje, ni con una estancia en el hotel más lujoso de Katmandu. Es algo más etéreo, son escalofríos del alma que permanecen perpetuos en algún rincón de tu cerebro, en lo más profundos de tus entrañas. Ellos en ocasiones me alivian, pero en otros me carcomen, me roen, me provocan infelicidad.

Los recuerdos y los problemas, dualidad jodida, jodida dualidad.

Y puede que solo sea un vano presentimiento nacido de un domingo pesimista y bajo los efectos de un incipiente y molesto resfriado, pero disculpen mi tristeza si alguna de estas noches no me apetece ponerme el disfraz de payaso, si se funde la pintura que tantos días fue sonrisa y los párpados no aguantan el peso de las lágrimas. Como me dijeron hace mucho tiempo, en ocasiones es necesario retozar en las profundidades ponzoñosas para luego resurgir con más fuerza, como el Ave Fénix. Ustedes, ya saben quienes son, han hecho que haga de la espontaneidad mi forma de vida, y son el farol que ilumina mi camino, y por ello les estaré eternamente agradecido. Pero las sombras son también parte de este camino y como tal hay que aceptarlas y abrazarlas. Lo que no mata te hace más fuerte y ya saben que bicho malo nunca muere, siempre quedan las cenizas.

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