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8/04/2008

PALABRAS, MENTIRAS Y ALGÚN SENTIMIENTO




Debería escribir un diario de nuestro éxodo cubano pero actualmente no me apetece. Después de dos semanas de penitencia laboral, y ahora que he conseguido que mi garrapata laboral superior emigrara de una maldita vez de mi cuerpo hacia otros parajes (que le aguante su bendita familia) estoy hueco, vacío y débil mental y físicamente hablando.
Pocas veces me he sentido tan exprimido laboralmente como estas últimas dos semanas. Son demasiadas las sanguijuelas que pululan por las empresas creyéndose el ombligo del mundo, un apéndice imprescindible de la organización. Solo son unos pobres mortales enfermos, que ni viven ni desean dejar vivir. También los catalogaría como seres deleznables, vampiros de día impiadosos. A todos ellos les clavaría una estaca en el corazón, o mejor dos, una para verlos sufrir, la segunda para rematarlos. Roban vidas, absorben energías ajenas y hacen de lo excepcional algo normal.

Y es que este mundo en muchas ocasiones es un gigantesco montón de mierda de la que desearía escapar definitivamente. Estamos rodeados de maltratadores encelados que se creen en posesión de la verdad y, por ende, de sus mujeres. Siempre he pensado que en el amor no caben los excesos, todo debe fluir libre y sanamente. Pero esto no es así, hay demasiada incultura y machismo atroz. Cada vez me produce más repugnancia poner la televisión y ver la enésima víctima de la denominada violencia de genero. Cada víctima lo es de una forma mas abominable si cabe, y esto no tiene fin, la extinción del ser humano solo puede acabar con esta lacra de cucarachas bípedas, infestos asesinos que ejecutan sus planes mientras yo me pregunto constantemente, ¿Quién es dueño de la vida de los demás? ¿Quién está legitimado para obligar a ser amado? . Para ellos el más grande de mis desprecios, no hay cabida en mi corazoncito, hoy algo mustio, ni siquiera para un ápice de compasión. No hay enfermedad que justifique el asesinato de otra persona. Una última reflexión para quienes piensan que se trata de enfermos mentales…….y es que es curioso, están enfermos, pero acaban con otras vidas, no con las propias. ¡Bendita enfermedad!

También es cobarde no afrontar el amor con valentía, ponerle frenos al sentimiento es algo reprochable, aunque quizás a veces compresible. Últimamente no me reconozco cuando me miro en el espejo, no es que esté mutando, mi aspecto físico no ha variado sustancialmente. No observo que mis treinta y tres años hayan supuesto un agravio en forma de arrugas o alopecia galopante. No me refiero a eso. Es más bien que me aborda el pensamiento de que en mi interior habitan cientos de hombres, habita la inseguridad, el deseo de amar y de darlo TODO, el miedo atroz a lo desconocido, la alegría y la risa, el sano cariño hacia los demás, la incomprensión, el hastío, la desconfianza, la pena, el sufrimiento, la pérdida de un sentimiento y el anhelo de reencontrarlo en cualquier esquina, o mejor cualquier noche de estas abrazados contando las estrellas del firmamento. No busco enamorarme, me parece un grave error buscar algo que es intangible, etéreo, solo aspiro a que lo que se denomina por el género humano como “amor” me alcancé antes de que ponga fin por voluntad propia a esta maldita carrera hacia ningún lugar.
Es un error sentirse especial, huyo de ese pensamiento, nadie es tan especial como para poder permitirse el lujo de llamarse especial. Los seres humanos gozamos de una serie de características que hay que explotar al máximo. La espontaneidad para mi es clave y quizás al mirarme al espejo éste ya no me refleja aquella espontaneidad e ingenuidad de antaño. La añoro aunque suene algo ñoño, la noto lejana, distante, alojada en otros cuerpos quizás, irrecuperable en ciertos momentos…… No sé, quizás sea solo una nubecita efímera que ha tapado el cielo en un caluroso día de verano.


Bien, no pretende ser esto una nota de suicidio comercial. Nada más lejos de la realidad. Escribir ayuda a despistar a los fantasmas diarios. Quizás sea un acto ególatra pero permisible si es con un buen fin. Al fin y al cabo detrás de todos estos fantasmas, detrás de todos las nubarrones negros, y detrás de cada cruel desengaño siempre están las personas verdaderamente importante en nuestras vidas, los que nos escuchan y nos sienten próximas, incondicional y desinteresadamente. Son aquellas que yo noto en cercanía, mis angelitos de la guarda en vida, esos que me guían por la senda adecuada, que no permitirán que me desvié ni un ápice despejando las piedras que se interpongan en esta sinuosa vereda.
Sabéis quienes sois y os admiro por ello.

Buenas vacaciones compañeros de viaje

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola hombre triste,

que pena que me suene taaaanto esta historia, que me identifique y mire alrededor y vea el mismo paisaje. LA MONTAÑA DE MIERDA ESTÁ AQUI TAMBIEN!!!

Petons Naufrago!

Anónimo dijo...

Leer el mundo blog, bastante bueno