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4/28/2005

Jodido es.

Es jodido ser extremista, muy jodido. Hay días que me levanto tan excitado que mi corazón palpita arrítmico todo el día, no me deja vivir el condenado. Otros en cambio habría que cavar mucho para encontrarme, estoy en el subsuelo y no hay manera de salir de ahí. Son días de prozac y maldición. Es jodido querer mucho pero es más jodido no sentir nada, y querer lo justo es imposible, de momento no está inventado. Estar increíblemente solo también es un fastidio, pero más lo es sentir la soledad estando acompañado, eso alcanza cotas de desesperación, de impotencia y rabia. La muerte es un extremo verídico, siempre está ahí, esperando ávida, con su sonrisa de hiena y su traje de domingo. El otro extremo es nuestro nacimiento, pero a medida que van pasando los años nuestros recuerdos de infancia son más borrosos, Es muy jodido olvidar nuestras miserias trabajando, hacerle horas al reloj, de sol a sol, como los que cosechan. Pero es más jodido no tener trabajo para ocultar nuestras miserias, pensar es el veneno que en forma de tristeza nos inunda las venas, desbordadas en ocasiones de tanto llorar sangre.
Que jodido es vivir cuando no te sientes aprovechado, cuando te autolimitas y vives con el freno de mano echado todo el día, mordiéndote la lengua y callando verdades como puños, con miedos y fobias, con falta de autoestima y ansiedad. Pero que malo sería vivir en un remanso de paz, donde todos fuésemos buenos y el sol brillara todos los días iluminando nuestras patéticas existencias, tan perfectas ellas, sin indecisiones ni angustiosas noches de tiritera.
¿Y porque éste pegajoso calor de verano que me derrite?, ¿ ésta astenia primaveral que me mece y me sumerge en una letanía de bostezos y sueños?,¿ éste frío invernal que penetra en mis huesos sin permiso?, ¿ésta lluvia otoñal que cala las entrañas y cofunde mis lágrimas saladas?
Y es jodido levantarse y creerse el centro del universo, sentir que no hay mujer en el mundo que merezca pisar el mismo suelo por donde piso, compartir los mismos labios con los que beso, escuchar las sentencias incontestables que nacen de mi perfecto intelecto. Siento, en ocasiones, que no hay mujer que merezca ser rodeado por mis brazos, ser mecido por mirada ni agasajada por mis parabienes.
Pero, ¿no es acaso más jodido ser un infeliz que sabe a ciencia cierta que su futuro tiene forma de maruja compulsiva?, coleccionista de culebrones en DVD y amante de los rulos y las cremas antiarrugas. Los años pasan y a veces la prisa se convierte en desespero, y éste a su vez en errores. Errores sin remisión ni alivio. Yo no quiero un futuro normal, pero quizás si quiera un futuro normalizado.
Y es jodido vivir, pero más jodido debe ser morirse. Cuando eso pase ya no habrá extremos y dejaremos de mirarnos nuestros putos ombligos buscando el centro del universo y encontrando solo pedazos de roña. Entonces, solo entonces, quizás encontremos la verdad, y el equilibrio que ahora tanto echo en falta. Por ahora me parece que las cosas están jodidas. Jodido es.

1 comentario:

Carmonación dijo...

Es la dualidad y confrontación entre pasión y desidia, en la cual la primera ofrece grandes alegrías y en contraposición, terribles lamentos; y la segunda, donde apenas existen pequeñas decepciones pero en cambio tampoco ofrece excelencias. Cuando has experimentado las dos estados, estando en el primero, en los malos momentos echas en falta las carencias y la livianez del segundo, pero una vez lo has conocido, no hay vuelta atrás y nunca más podrás volver al segundo estado, con lo cual las penas son dobles: una, por ser penas en si misma y dos, por saber que existe y estuviste protegido por el estado de la desidia pero ya nunca más podrás volver.